Hoy traigo
una leyenda China.
Algunas de estas historias las he sacado de esta página:
http://www.historiasperdidaseneltiempo.com/
Algunas de estas historias las he sacado de esta página:
http://www.historiasperdidaseneltiempo.com/
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En una época muy antigua cuando no había ni
lagos ni ríos en la tierra, solamente el mar del este; habitaban cuatro
dragones en el los cuales eran el Dragón amarillo, el Dragón negro, el Dragón
perlado y el Gran Dragón.
Un día los cuatro volaron hacia el
cielo para jugar con las nubes.
Cuando uno de los Dragones dijo a
los demás “¡Vengan rápido a ver esto, por favor!”
“¡¿Que sucede?!” preguntaron los
tres al mismo tiempo mirando hacia donde apuntaba el Dragón perlado.
Abajo en la Tierra se encontraba una
multitud ofrendando panes, fruta mientras quemaban incienso. Entre todos se
destacaba una anciana de cabellos blancos, con un pequeño niño atado a su
espalda y rezaba así: “Dios de los cielos, por favor envíanos pronto la lluvia
para que tengamos arroz para nuestros niños” y ciertamente no había llovido en
mucho tiempo. Había sequía, la hierba estaba amarilla y la tierra se
resquebrajaba bajo el fuerte sol.
“¡Que pobre es esta gente!” dijo el
Dragón amarillo “Y morirán si no llueve pronto”
El Gran Dragón asintió, y después de
pensarlo propuso : “Vayamos a rogarle al emperador de Jade que haga llover”,
mientras de un salto desaparecía en las nubes, los demás lo siguieron de cerca
y todos volaron hacia el Palacio del Cielo.
El emperador de Jade era muy
poderoso, por eso estaba a cargo de los asuntos del cielo y de la tierra,
cuando vio a los dragones llegar a toda velocidad no le agrado.
“¡¿Que hacen aquí?!, ¿Por qué no se
comportan como es debido y se quedan en el mar?”
El Gran Dragón se adelantó y dijo:
“Su majestad, los cultivos de la tierra se secan y mueren, le ruego que envié
pronto la lluvia”.
“Muy bien, primero vuelvan al mar y
mañana enviare la lluvia” dijo el emperador. Los cuatro dragones le
agradecieron y regresaron contentos pero pasaron diez días y ni una sola gota
de agua cayó del cielo. La gente sufría mucho y no sabían que hacer, algunos
comían raíces y otros comían arcilla cuando no encontraban raíces.
Viendo todo esto, los dragones se
pusieron muy tristes pues se dieron cuenta que el emperador de Jade solo se
preocupaba por sus propios intereses y placeres sin tomarse el sufrimiento de
la gente en serio. Solo ellos cuatro podían ayudar a la gente pero ¿Cómo
hacerlo?... El Gran Dragon miro el vasto océano y dijo tener una solución.
“¿De qué se trata?” ¡Dínoslo ya!
Dijeron los otros dragones.
“Miren, ¿No hay muchísima agua en el
mar en donde vinimos?, podríamos tomarla y arrojarla hacia el cielo, entonces
caería como si fuera lluvia así se salvarían las personas y sus cultivos”
termino diciendo el Gran Dragón.
“¡Buena idea!” dijeron los demás
aplaudiendo, “Pero”, advirtió el Gran Dragón, “si el emperador se entera nos
castigara”.
“Haría cualquier cosa con tal de
ayudar a la gente” dijo el Dragón amarillo.
“Entonces comencemos, de seguro no
nos arrepentiremos” dijo el Gran Dragón.
El Dragón negro y el perlado volaron
hacia el mar para llenar sus bocas de agua para luego soltarlas sobre la
tierra. Así los cuatro dragones iban y venían haciendo oscurecer el cielo con
tanta actividad. En un momento el agua del mar se derramaba como lluvia sobre
la tierra.
“¡Llueve! ¡llueve!, ¡los
cultivos se salvaran!”, la gente saltaba y gritaba de alegría, las espigas de
trigo y el sorgo comenzaban a enderezarse. El Dios del mar descubrió lo que
estaba sucediendo e informo al emperador.
“¿Cómo se atreven los cuatro
dragones a dar lluvia sin mi permiso?”, El emperador de Jade estaba furioso y
ordeno a las tropas del cielo que apresaran a los dragones que estando en
desventaja numérica no pudieron hacer nada y pronto fueron arrestados y
llevados al palacio del cielo.
“Ve y pon cuatro montañas sobre los
cuatro dragones para que nunca más puedan escapar” ordeno el emperador al Dios
de las montañas. Este uso su magia para que cuatro grandes montañas aparecieran
volando y cayeran sobre los cuatro dragones. Con todo esto los dragones nunca
se arrepintieron de sus actos. Decididos a ayudar a la gente por toda la
eternidad se convirtieron en cuatro ríos que corrieron atravesando las montañas
y los valles cruzando el territorio de oeste a este para finalmente terminar en
el mar su hogar.
Y es así
como se formaron los cuatro grandes ríos de China, el Heilongjian (Dragón
negro) en el norte, el Huanghe (Dragón amarillo) en el centro, el Changjiang
(Yangtze o Gran Dragón) en el sur y el Zhujiang (Dragón Perlado) mucho más al
sur.

